El futuro del coche en las ciudades del Siglo XXI



Hoy empieza la Semana Europea de la Movilidad, un acontecimiento en el que participan la mayor parte de las grandes ciudades europeas como reivindicación y promoción de la sostenibilidad en el desarrollo de políticas públicas en materia de movilidad. Se trata de una semana dedicada a uno de los problemas que más preocupan a las ciudades de hoy en día: la contaminación atmosférica y la mala calidad del aire.

Con motivo de dicho acontecimiento, el presente artículo trata de analizar y esbozar un marco general de las principales políticas de movilidad sostenible que se están desarrollando en España, así como su implementación en varias ciudades españolas. En definitiva, se trata de obtener una radiografía del panorama español en materia de movilidad sostenible -centrándose sobre todo en la lucha contra la contaminación atmosférica y la mala calidad del aire-  en un momento en el que desde la administración se están redefiniendo los modelos de las ciudades para alcanzar los retos medioambientales, sociales y económicos del siglo XXI.

Aunque hablar de movilidad es hablar de transporte, circulación, infraestructuras, nuevas tecnologías, peatonalización, etc., este artículo se enfoca especialmente en el análisis de los principales desarrollos políticos dirigidos a paliar los efectos negativos del tráfico y la circulación de vehículos en la calidad del aire de las ciudades, sin olvidar el carácter transversal de las políticas públicas de movilidad.

Movilidad y sostenibilidad

Desde hace ya unas décadas, la administración municipal ha cambiado su forma de entender el modelo de ciudad, la política municipal y el ciudadano, pasando éste a ser el centro de la acción política. Las políticas públicas locales están ahora dirigidas a recuperar y reconfigurar los espacios, la accesibilidad de las ciudades y la vida de los ciudadanos.

Por otro lado, el sector privado y en este caso el sector de la automoción también está desempeñado un papel clave en la transformación de las ciudades a través de la investigación y la inversión en I+D con la búsqueda de nuevas tecnologías y combustibles alternativos que reduzcan significativamente las emisiones de contaminantes. Otro ejemplo de estos avances es el desarrollo de las Smart Cities, a través de la aplicación de las tecnologías de la información y de la comunicación con el fin de reformular las infraestructuras de las ciudades, dotándolas de un mejor desarrollo sostenible e incrementando la calidad de vida de los ciudadanos.

No hay que olvidar tampoco que la lucha contra el cambio climático es uno de los mayores retos de la humanidad a nivel global, y es aquí donde el tráfico rodado juega un papel clave. En este sentido, la movilidad y la circulación de vehículos no solamente tienen un enfoque local dirigido a solucionar los problemas derivados de la contaminación del aire, el ruido, la ocupación de las calles, la fragmentación del territorio, etc., sino que cuentan con un importante enfoque global, centrado en los gases de efecto invernadero y el cambio climático.

La movilidad sostenible a en España

A pesar de que la elaboración e implementación de políticas públicas dirigidas a estimular cambios en los modelos de movilidad de las ciudades es una competencia municipal, pues son los ayuntamientos los encargados de la planificación y estructuración de la ciudad, el Gobierno central y las Comunidades Autónomas también desarrollan iniciativas políticas en materia de movilidad de carácter más general y como marco de referencia para el nivel local de la Administración.

Así pues, El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente marcó un punto de inflexión en las políticas de movilidad sostenible en 2013, con la aprobación del Plan Nacional de Calidad del aire y Protección de la atmósfera 2013-2016 (Plan Aire) y que actualmente se encuentra en revisión de cara a la aprobación del Plan Aire II para el periodo 2017-2019. Dicho Plan establece las principales líneas de actuación que deben seguir las administraciones en materia de calidad del aire, en el sector automovilístico y en el transporte. En concreto, el Plan afirma que la principal fuente de emisiones de partículas de dióxido de nitrógeno en las grandes ciudades proviene del tráfico rodado, es decir, de los coches.

Para luchar contra esta problemática con efecto directo sobre la salud y el bienestar de los ciudadanos, a principios de 2016 el Gobierno, a través de la Dirección General de Tráfico, adoptó en España otras iniciativas pioneras existentes en varias ciudades europeas: la creación e implementación de un nuevo etiquetado medioambiental para vehículos De esta forma, se crea una clasificación de los vehículos del parque móvil español en función de los niveles de contaminación que emiten. Se trata de un instrumento al servicio de las políticas municipales con el objetivo discriminar positivamente a aquellos vehículos que respetan el medio ambiente y reducen las emisiones de contaminantes. Tal y como se muestra a continuación, son muchos los municipios españoles que ya están empezando a utilizar esta herramienta a la hora de diseñar sus políticas de control de tráfico y movilidad.

 

Políticas públicas de movilidad: una competencia municipal

Como ya se ha mencionado, son los ayuntamientos quiénes conservan las competencias en materia de ordenación urbana y movilidad. Durante los últimos años, cada vez son más las ciudades españolas que están rediseñando sus políticas de movilidad en torno a 3 grandes ejes: accesibilidad para el ciudadano, reducción de la congestión y respeto al medio ambiente.

A continuación, se describen de forma breve las políticas públicas que 4 de los ayuntamientos más importantes de España están llevando a cabo en materia de movilidad sostenible y en base a la problemática de la calidad del aire y la contaminación atmosférica.

 

 

En conclusión, son varias las ciudades españolas que están llevando a cabo políticas de movilidad sostenible dirigidas a paliar los efectos negativos del tráfico rodado, la contaminación atmosférica y la mala calidad del aire, sin olvidar el reto global de todas las administraciones de luchar contra el cambio climático. El objetivo es propiciar el cambio necesario en el modelo actual de la movilidad, sobre todo en los vehículos privados, de cara a buscar una mayor eficiencia y sostenibilidad y reduciendo así sus externalidades negativas.

     

 


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