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¿Elecciones Generales a la vista? Los resultados de las Elecciones Municipales y Autonómicas y sus posibles efectos secundarios

 

Los resultados de las Elecciones Municipales y Autonómicas, en las que el Partido Popular superó al Partido Socialista en dos millones de votos y 10 puntos porcentuales, dejan al Gobierno en una complicada situación de cara a los próximos meses.

En el ámbito regional, el Partido Socialista ha sufrido la pérdida de casi todos sus Gobiernos Autonómicos en juego, incluidos algunos de sus “feudos” tradicionales. Así, Baleares, Cantabria o Castilla–La Mancha pasarán a manos del PP, que sumados a Comunidad de Madrid, Murcia, La Rioja, Ceuta, Melilla, Castilla y León o la Comunitat Valenciana, dibujan un mapa autonómico mayoritariamente Popular. Con Aragón y Extremadura en el aire, aunque con victorias del PP, el PSOE sólo tiene asegurados el País Vasco y Andalucía, dos de las CC.AA. donde no se celebraban elecciones autonómicas.

Un análisis similar puede llevarse a cabo en el ámbito municipal. La derrota socialista, que incluye la pérdida de plazas hasta ahora fetiche, como A Coruña, Barcelona o Sevilla, ha venido de la mano de la victoria Popular, que gobernará por primera vez las 8 capitales andaluzas. A modo de ejemplo, el PP dobló al PSOE en votos en Madrid y, con Zaragoza todavía en el aire, Vigo podría ser la mayor ciudad que mantenga un gobierno socialista.

En este escenario, y a pesar del anuncio del Presidente Zapatero de que no adelantará las Elecciones Generales, la presión sobre el Gobierno Socialista no hará más que aumentar en los próximos meses. La posibilidad de un adelanto electoral dependerá pues de un amplio número de factores, siendo dos los escenarios que se contemplan:

  1. Elecciones Generales en 2012: Si el Gobierno Socialista es capaz de mantener la estabilidad parlamentaria, asegurándose el apoyo de grupos minoritarios hasta el fin de la legislatura, Zapatero podría continuar desarrollando su plan de reformas, aprobar el Presupuesto en el último trimestre y convocar elecciones en 2012. Un aumento de la confianza general como resultado del crecimiento económico, un descenso en las cifras de desempleo, o el fin del terrorismo de ETA.
  2. Elecciones Generales antes de 2012: En el plano político, la pérdida en el Congreso de una Cuestión de Confianza, o la aprobación de una Moción de Censura, traerían como consecuencia un adelanto electoral. Del mismo modo, los pactos post-electorales entre partidos a nivel local y regional pueden modificar los apoyos que otros Grupos Parlamentarios brindan hoy al Grupo Socialista, que podría tener dificultades para sumar la mayoría necesaria para continuar con sus reformas y aprobar los presupuestos. La economía jugará también un papel importante: la necesidad de un rescate por parte de la UE, un aumento en las cifras del paro o un crecimiento económico demasiado débil pueden incrementar la presión sobre Zapatero, forzando un adelanto electoral.

Si bien estos dos escenarios dependen, en la mayor parte, de cuestiones externas al Partido Socialista, existe otro factor transversal que, surgiendo del propio Partido, podría hacer que la balanza se incline hacia uno u otro lado. La postura de los “barones” regionales en la cuestión sucesoria, y los nuevos equilibrios de poder surgidos en el Partido tras los resultados electorales, pueden condicionar  tanto la elección del nuevo candidato socialista como el calendario electoral.

El calendario de Primarias que había dibujado Zapatero cuando anunció que no se presentaría a un tercer mandato ya ha sido cuestionado por dirigentes autonómicos, que temen un cierre en falso de la cuestión sucesoria y llaman a una reflexión más profunda. Algunas voces en el Partido han solicitado que se celebre un Congreso Federal, para que el candidato socialista sea también Secretario General del Partido, mientras que otros dirigentes se inclinan por mantener el calendario de las Primarias.

En conclusión, puede que la estabilidad que Zapatero necesita para resistir hasta marzo de 2012 se encuentre tanto en factores externos como dentro de la propia familia socialista. El nombramiento este verano de un nuevo candidato, que podría también ser Secretario General del Partido Socialista, ¿vendrá acompañado de un adelanto electoral? ¿Cuánto tiempo podrá aguantar el Partido Socialista una hipotética bicefalia?