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Mª Rosa Rotondo defiende en el Congreso la necesidad de regular los lobbies en la Ley de Transparencia

Mª Rosa Rotondo defiende la necesidad de regular los lobbies

Uno de los anuncios del Presidente del Gobierno que más sorprendieron ayer en el Debate sobre el Estado de la Nación fue su voluntad de regular el ejercicio del lobby. “Creo que sería positivo incluir también la regulación parlamentaria de las organizaciones de intereses (los llamados “lobbies”), con medidas que clarifiquen cuáles pueden ser sus actividades y cuáles deben ser sus límites”, fueron sus palabras ante el Pleno. Esta inesperada propuesta iría en la línea de las aportaciones que la Socia Directora de Political Intelligence, María Rosa Rotondo, manifestó en su comparecencia pública en la Comisión Constitucional como Presidenta de la Asociación de Profesionales de las Relaciones Institucionales (APRI).

Con motivo de la tramitación del Proyecto de Ley de transparencia, acceso a la información y buen gobierno, la Presidenta de APRI compareció el pasado 12 de febrero para argumentar la conveniencia de que dicha norma incluya también a los lobbies o representantes de intereses de empresas o cualquier otro tipo de organización. La principal idea que subyace es la necesidad de conseguir que la sociedad civil participe, expresando sus propuestas e inquietudes, ante los poderes ejecutivo y legislativo a todos los niveles políticos. En definitiva, se trataría de potenciar la libertad de expresión ante la toma de decisiones, una participación que, además, está recogida en los artículos 9.2, 23.1 y 105.b de la Constitución y que este Proyecto de Ley pretende desarrollar.

Además de legítimo –tal y como han avalado en varias ocasiones los tribunales-, el ejercicio del lobby, tal y como expresó María Rosa Rotondo en su comparecencia, también debe ser facilitado y regulado por la Administración, ya que “es una cuestión de transparencia y de participación, y afecta directamente a la calidad del proceso democrático que debe servir en última instancia para hacer mejores leyes, que no a hacer leyes ad-hoc”.

En una sociedad hiperregulada, la transparencia ha de ser bidireccional, de ahí la necesidad de que existan leyes que aseguren que las instituciones son transparentes en el proceso de toma de decisiones, además de garantizar que los representantes de los grupos de interés actúen transparentemente. Fomentar la participación, en palabras de la Socia Directora de Political Intelligence, no sólo crea leyes decisivas y satisfactorias para la sociedad, sino que también va en beneficio de la competitividad de las empresas, en la medida de que son normas más completas por haber tenido en cuenta más puntos de vista e información de calidad.

Una regulación en este sentido, asimismo, podría dar seguridad a los cargos públicos en tanto en cuanto tendrán conocimiento exacto de con quién están hablando y cuál es el código de conducta que estos lobistas tienen para con ellos. De esta manera también se fomentaría la igualdad entre los agentes, ya que la información sería igualmente accesible para todos ellos y la participación entre la sociedad y los cargos públicos sería más fluida.

Una vez descritos el ejercicio del lobby, así como de los porqués de la necesidad de incluirlo en la Ley de Transparencia, Maria Rosa Rotondo expuso los tres elementos fundamentales que debe incluir toda regulación del lobby: el registro, el código de conducta y el acceso a la información. El registro debería ser, en la línea del que existe en las instituciones europeas, obligatorio y lo más amplio posible, incorporando a todo tipo de organizaciones, independientemente del interés que representen. El Código de Conducta, por otra parte, también ha de estar integrado en la legislación para garantizar la ética y buenas prácticas de los profesionales. Y, por último, el acceso a la información aseguraría que los profesionales debidamente registrados y bajo un código de conducta puedan acceder de forma transparente a la información que necesitan para realizar su trabajo en igualdad de condiciones, y esto incluye calendarios normativos, borradores de normas, responsables directos, comentarios y aportaciones de otros agentes de la sociedad civil, enmiendas, etcétera.

Se desconoce todavía hasta qué punto y cómo piensa regular los lobbies el Gobierno, pero como profesionales de los public affairs podemos sentirnos satisfechos de que acciones como la comparecencia de María Rosa Rotondo en el Congreso no hayan caído en saco roto, y se evidencie lo expresado en su parlamento: la necesidad de regular una actividad ya asentada en nuestra sociedad que además es beneficiosa para el proceso democrático.