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Madrid Central y el futuro de la movilidad

A finales de noviembre se dio el pistoletazo de salida a la puesta en funcionamiento de Madrid Central, lo que supuso un antes y un después en el diseño de la movilidad en entornos urbanos. Esta iniciativa, encuadrada en el marco de la nueva ordenanza de movilidad del Ayuntamiento de Madrid, ha contribuido a cambiar los hábitos de desplazamiento de muchos ciudadanos que viajan por la capital, promoviendo la intermodalidad.

No es casualidad que en los últimos años hayan surgido nuevos servicios de movilidad, como el carsharing, la bicicleta eléctrica o el patinete, que facilitan el acceso y los desplazamientos por el centro de Madrid. Al mismo tiempo, la tecnología ha permitido la aparición de plataformas online para la demanda de servicios de transporte de pasajeros, sean taxis o VTCs, que promueven el encaje entre la oferta y la demanda a fin de reducir el uso del vehículo privado.

Son varias las claves que han hecho posible o que van a influir decisivamente en el éxito de Madrid Central.

Por un lado, la existencia del etiquetado de vehículos en función de sus emisiones, impulsado por la DGT, permite disponer de un sistema no sólo de clasificación, sino también de control del tráfico, que permitirá regular con flexibilidad la entrada de vehículos al centro de las ciudades. Sin este etiquetado hubiese resultado muy complicado definir el acceso a Madrid Central.

Por otra parte, la construcción de nuevos aparcamientos en torno al perímetro de Madrid, incluida en el Plan A del consistorio, con los que se pretende dotar a la ciudad de cerca de 10.000 plazas de aparcamiento destinadas a uso rotacional disuasorio, será clave a fin de facilitar la intermodalidad en los desplazamientos. El desarrollo de estas inversiones permitirá fomentar la combinación de los desplazamientos en coche junto con transporte público a través de cercanías, metro o autobús.

Al mismo tiempo, sigue pendiente el reto de los desplazamientos interurbanos, para los que resulta todavía necesario avanzar en políticas y soluciones de movilidad (como el car sharing interurbano) que faciliten los desplazamientos entre el área metropolitana y los municipios dormitorio cercanos a Madrid.

También habrá que buscar soluciones inteligentes en la distribución de mercancías en la última milla, que por un lado no supongan una barrera al comercio y la distribución y al mismo tiempo encajen con criterios de movilidad sostenible. La flexibilidad del Ayuntamiento a la hora de regular esta actividad será clave para facilitar una transición ordenada y efectiva.

Pero sin duda, la cuestión crítica será la concienciación de los ciudadanos, que poco a poco deberemos adaptar nuestra movilidad en este nuevo entorno, en particular en la última milla, mediante un mayor uso del transporte público, los vehículos poco contaminantes (CERO o ECO) y la intermodalidad.

Madrid Central es un reto y al mismo tiempo una gran oportunidad para mejorar la movilidad sostenible en la capital de España. Si tiene éxito, nos acercará a las ciudades europeas más desarrolladas y más sostenibles.

Artículo de Opinión de Javier Valiente, Socio Director de Political Intelligence de España y Portugal